Me tocó ser la N. Mi colegio hizo una pequeña presentación de una canción que se llamaba BUENAS NUEVAS y yo era una de las n. Como andaba medio gordita por ese tiempo, tranquilamente hubiera podido ser la O o la B, pero creo que Dios por un asunto de autoestima me escondió detrás de la n.
Siempre me pareció que buenas nuevas era una frase anticuada, debería decirse BUENAS NOTICIAS. A estás alturas de la vida, así me desbordé atrás de todas las letras, buenas nuevas, buenas noticias o lo que sea es bien recibido.
Un pastor amigo nos decía: !Qué te atropellen las bendiciones del Señor! Y me parecía verlas pasar a pie y sin ninguna intención de acabar con mi vida con su abrumadora presencia. (¿O era que yo no las percibía?)
Sea como fuere, la semana pasada, después de que un médico repleto de pacientes le dijera a Rubén que podía tener cáncer en las cuerdas vocales y que lo operaría dejándolo con la capacidad de respirar y comer siendo el habla lo último importante, no esperarán que hallamos saltado de alegría.
Una nube negra se posó sobre nosotros. No me permití pensar más allá, ni imaginarme a Rubén calvo o con uno de esos aparatos en la garganta donde tu voz suena como robot. ¡NO! Y Rubén por su parte ya iba a desenterrar sus amargos cuestionamientos hacia Dios, pero en vez de eso decidió confiar mientras lloraba con una antiquísima canción que dice: Porque Él vive, no temo el mañana, porque Él vive, ya no hay temor, porque el futuro ya está seguro, vale la pena el vivir por mi Jesús... (Canción que les recomiendo en estas elecciones)
Como una persona que vive en este tiempo de la información global, me metí en el internet a indagar todo lo que se pudiera sobre el estado de Rubén. Y la nube negra queriendo entrar y nosotros impidiéndoselo.
Con amor de entrañas, la mamá de Rubén dejó de ir a trabajar para desde USA encontrar al tío Julián de Rubén que es muy bueno. Le hizo una cita. Lo siguiente que supe es que estabamos en el Hospital María Auxiliadora esperando que uno de los mejores otorrinos de Lima atienda a Rubén. Lo examinó minuciosamente. Llamó a otro colega. Diagnóstico: cuerdas vocales poco comunes y un pequeño cayito de menos de un milímetro...nada operable, nada canceroso. Todo se arregla con terapia... ¿Podrá volver a cantar doctor? -le pregunté después de dos años de disfonía y el tono de voz de Mum-ra el inmortal y un sueño olvidado de mi esposo. El doctor miró a Rubén, sonrió y dijo: Con la terapia, va a cantar mucho mejor que antes...
Ahí entendí eso de hacer altares de la gente de la Biblia. Queríamos poner las doce piedras en medio del hospital, hacer sacrificos, votos, etcétera al Señor. Pero lo hicimos con un abrazo, una oración y lágrimas...
Y luego nuestros amigos se compran un carro, y así así las buenas noticias empezaron a aparecer...Gema volvió de Tarapoto (¡Gloria a Dios!)...y muchas buenas noticias más que no viene el caso compartir y que me cuesta reconocer porque las bendiciones del Señor nos atropellaron esta semana...y espero que no lo dejen de hacer porque me ha encantado.
Gracias por compartir esta alegría con nosotros. Los amamos mucho, fieles seguidores del blog...
Catylabella
Siempre me pareció que buenas nuevas era una frase anticuada, debería decirse BUENAS NOTICIAS. A estás alturas de la vida, así me desbordé atrás de todas las letras, buenas nuevas, buenas noticias o lo que sea es bien recibido.
Un pastor amigo nos decía: !Qué te atropellen las bendiciones del Señor! Y me parecía verlas pasar a pie y sin ninguna intención de acabar con mi vida con su abrumadora presencia. (¿O era que yo no las percibía?)
Sea como fuere, la semana pasada, después de que un médico repleto de pacientes le dijera a Rubén que podía tener cáncer en las cuerdas vocales y que lo operaría dejándolo con la capacidad de respirar y comer siendo el habla lo último importante, no esperarán que hallamos saltado de alegría.
Una nube negra se posó sobre nosotros. No me permití pensar más allá, ni imaginarme a Rubén calvo o con uno de esos aparatos en la garganta donde tu voz suena como robot. ¡NO! Y Rubén por su parte ya iba a desenterrar sus amargos cuestionamientos hacia Dios, pero en vez de eso decidió confiar mientras lloraba con una antiquísima canción que dice: Porque Él vive, no temo el mañana, porque Él vive, ya no hay temor, porque el futuro ya está seguro, vale la pena el vivir por mi Jesús... (Canción que les recomiendo en estas elecciones)
Como una persona que vive en este tiempo de la información global, me metí en el internet a indagar todo lo que se pudiera sobre el estado de Rubén. Y la nube negra queriendo entrar y nosotros impidiéndoselo.
Con amor de entrañas, la mamá de Rubén dejó de ir a trabajar para desde USA encontrar al tío Julián de Rubén que es muy bueno. Le hizo una cita. Lo siguiente que supe es que estabamos en el Hospital María Auxiliadora esperando que uno de los mejores otorrinos de Lima atienda a Rubén. Lo examinó minuciosamente. Llamó a otro colega. Diagnóstico: cuerdas vocales poco comunes y un pequeño cayito de menos de un milímetro...nada operable, nada canceroso. Todo se arregla con terapia... ¿Podrá volver a cantar doctor? -le pregunté después de dos años de disfonía y el tono de voz de Mum-ra el inmortal y un sueño olvidado de mi esposo. El doctor miró a Rubén, sonrió y dijo: Con la terapia, va a cantar mucho mejor que antes...
Ahí entendí eso de hacer altares de la gente de la Biblia. Queríamos poner las doce piedras en medio del hospital, hacer sacrificos, votos, etcétera al Señor. Pero lo hicimos con un abrazo, una oración y lágrimas...
Y luego nuestros amigos se compran un carro, y así así las buenas noticias empezaron a aparecer...Gema volvió de Tarapoto (¡Gloria a Dios!)...y muchas buenas noticias más que no viene el caso compartir y que me cuesta reconocer porque las bendiciones del Señor nos atropellaron esta semana...y espero que no lo dejen de hacer porque me ha encantado.
Gracias por compartir esta alegría con nosotros. Los amamos mucho, fieles seguidores del blog...
Catylabella




