martes, 1 de abril de 2025

El Descuento

 Hace unos tres miércoles fui al supermercado Metro. Estábamos ajustados de dinero por la compra al cash de los pasajes para ir a ver a la primera nieta. 

Después de angurrentear por los anaqueles, llegamos a la caja. Un jovencito de ojos grandes, nada comunicativo, de obvias pocas pulgas me atendió. 

- ¿Cuánto es el total?

- Ciento veintitrés con cuarenta - respondió.

- Y ¿está con descuento, algo tuvo descuento?

Me miró fijamente. Pensó un poco. Presionó unas teclas.

- Sí,  descuento de diez por ciento.

- ¿De verdad?¿Qué producto tenía el descuento?

- Es descuento de jubilados.

Ni la perimenopausia me habló tan claro.

- YO NO SOY JUBILADA, ASÍ QUE ESE DESCUENTO CORRE POR TU CUENTA Y YA TU VERÁS, PERO NO ME LO PUEDES QUITAR.

Me miraba fijamente con sus ojotes. 

Para acentuar el drama, Mr.Sánchez y su eterna juventud también me miraban. A él no le hubieran dado ese descuento. A él le piden que ceda el asiento, levántese joven, qué más se va a servir joven...si supieran que no soporta las ráfagas de viento, que se duerme en el sillón como abuelito, que me pregunta que son esas manchitas en el arroz y resulta que son las verduras, si supieran...

Pero valgan verdades, tengo cincuenta años. Por ahí me recomendaron que debido a mi edad, mejor sería que madure. 

Si no es madurez que ese cajero de Metro haya salido ileso de esta, no sé que más lo sea.

50 años y sin filtro, yo me atreví. 



Clb