miércoles, 9 de marzo de 2011

Entrecantantes


¡Que levante la mano quien nunca quiso ser cantante o se alucinó cantando alguna vez en su vida! Pasan los años y te das cuenta que lo de la voz no es lo tuyo, pero guardas la esperanza y te pagas tu karaoke y te asombras o te llenas de envidia cuando alguien empieza  a cantar hermoso...
Vivir con dos de esos ¡Just imagine! Rubén que nunca se desafina y Waner que siendo blanca canta como negra. Por momentos parece que vivo en un cd...y en eso yo grazno, EEeeEEeeEEee, con mi delicada voz de aguardientosa pero afinadita, hallo gracia y me permiten acompañarlos...
A veces estando concientemente torturada por la ausencia del don o negándolo para sufrir menos, le pido a Dios que por un momento me deje cantar como Cristina Aguilera, just for a while, a dream come true...
Pero esta semana, oí algo que llegó más allá. Un grupo de personas, que han sufrido lo que tú y yo ni imaginamos, tanto que te hace agradecer por tu vida, como sea que haya sido. Mi corazón empezó a sentir compasión, una canción que no cantaba hace tiempo y que tengo que reconocer, me esfuerzo por recordar.
Después de contarnos su historia y como Dios los encontró y sanó, Rubén puso canciones para agradecer a Dios. Cerraron los ojos, tomaron aire y con toda su fuerza, sin notas, sin ritmo, en gritos, con brazos, saltos, inclinaciones,  pero seguros de lo que la letra decía a Dios, cantaron sin para por dos horas, con lágrimas, con las manos en el pecho, con la mirada hacia el cielo, como que realmente han recibido algo sin merecerlo.
Me sentí ridícula frente a mi deseo de ser cantata. Dios hace realidad el sueño de alguien con la vida destruida de tener una segunda oportunidad. A veces cuando Dios no nos cumple el sueño que queremos a nuestra manera y a nuestra hora, comenzamos a ser perfeccionistas en cuanto a nuestro estatus de agradecimiento hacia él, como si no estuvieramos viviendo (me refiero a alguno de nosotros, no sé si  todos) una nueva vida, nuestra segunda oportunidad.
Recordé que alguna vez yo también cantaba así, solo las palabras eran importantes y a veces ni las palabras, solo cantaba con lágrimas.
Me despedí de Cristina Aguilera y todos su secuaces, tomé mucho aire, sentí el agradecimiento a Dios correr por mis venas nuevamente y me uní a estos sobrenaturales y agradecidos cantantes: qué sería de mí sino me hubieras alcanzado...SUUUUUmergeme...Cansado del camino, sin fuerzas me vi...

Catylabella

No hay comentarios: