viernes, 7 de enero de 2011

Oídos Sordos

-Waner ¿qué tal te fue en tus clases?
Silencio total. Seguimos caminando juntas y no recibo respuesta.
-Rebeca ¿cuándo viene Silvana a la casa?
Sin respuesta. Seguimos caminando las tres.
Martes en la tarde, la casa está en silencio. Waner estudia frente a mí. Rebeca mira televisión. Yo veo un video por internet y no hay sonido alguno en la atmósfera...
-Rubén, paga el pasaje -otra vez no recibo respuesta. -¡RUBEN PAGA EL PASAJE!
-¿Ah? ¿Qué?

¿Será que encontré la paz que tanto buscaba? ¿Será posible caminar cinco juntos e ir todos en silencio? ¿Será que me están haciendo la ley del hielo y nadie me ha avisado? ¿Será que nos estamos debilitando como familia y ya no nos comunicamos? ¿O será que cada uno tiene un mp4, mp3, ipod, celular o lo que sea con audífonos y sólo escuchan lo que les gusta?
Meses atrás tuvimos una tensa situación en casa por un par de audífonos pérdidos (Waner). Luego vino una tragedia griega por un mp4 decomisado como sanción a una desobediencia (Rebeca). Hace un par de semanas, un tsunami de nostalgia por la música invadió a la cabeza del hogar y nació una fuerte necesidad de un aparatito de esos (Rubeni).

Sólo Daniela y yo estamos a salvo de esta plaga. Somos las únicas que nos enchufamos las chichas de las combis, el timbre de la puerta, la alerta de los nextels...en conclusión, las únicas que nos comunicamos escuchando mientras que los otros tres viven perdidos en su música, libres de la vida cotidiana.

Ayer, mi amiga Catalina Creel se aparece con esas dos tripitas delgadas que cuelgan por la abertura de la camisa, polo, etc, y el par de audífonos colgando.

-¿TÚ TAMBIÉN?
-Claro pues.

Sólo les digo una cosa. ¿ME ESCUCHAN?. Será que todavía vivo en la época de las cavernas, pero por favor, si hay alguien a tu lado, sobretodo alguien valioso para ti, libera tus oídos y escucha. No pierdas la valiosa oportunidad de ganar el corazón de otra persona simplemente oyéndola.
Pero TODO TIENE CONSECUENCIAS. Hace un par de años, iba en una combi. En eso un hombre saca su mp3 de su maletín con sus audífonos. Se los coloca, pone su música y es inmediatamente libre de la tortura chicha que veníamos oyendo. Pasaron unos minutos y con la mirada perdida a través de la ventana, con los pensamientos bien lejos, canta a gritos: YO QUIERO TENER UN MILLON DE AMIGOS...desafinado, con la letra enredada...ji ji ji... O como cuando Waner está escuchando música y pretende hablar: MAMA ¿QUÉ VAS A HACER DE ALMUERZO? ¡Claro! Porque ignora que en el mundo real todo está en silencio y el mundo de sus dos oídos hay todo un concierto y me habla como si yo estuviera toneando con ella.

Sólo piénsenlo. Por mi parte, un día de estos hago unos tallarines de audífonos, se los doy a Big Mama, experta coneja roedora de cables y recupero esos preciosos tres pares de oídos que andan fugando al país de la maravillas por la veredita de la ilusión musical...
En todo caso, ponte los audífonos para cumplir con el viejo dicho: "A palabras necias..."
AMÉN

Catylabella














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