Gracias a mi adolescente adicción a Freddy Kruger y toda la saga de las Pesadillas en la Calle Elm, desde los 12 años me pasaba que en vez de soñar todas las noches tenía pesadillas. Tanto así que ahora mismo podría tener en mis manos el libro de cuentos de terror más horripilante jamás escrito sólo con los sueños que tuve..mmm...habría que pensarlo...¡en fin!
Gracias a Dios, literalmente, recuperé la paz de mi sueño y ahora duermo, nada más. Pero hace más de una semana tuve un sueño que me erizó toda la espalda, me hizo latir el corazón a mil y me llenó de temor.
Estaba con un grupo de amigos, trabajando juntos, era de noooooooooche, en eso, todos me dicen que suelte las cosas que tenía en las manos. Empezaron a llegar más amigos, de mi edad y sin verme pasaban de largo. Cuando intenté voltear para ver a dónde iban, apareció mi tía María (fallecida hace unos años), muy robusta y con el pelo ondulado y bien teñido. (¡ah! Eso sí, mi mamá me decía que para soñar no tenía gracia, porque en medio de mis sueños pasaban cosas raras hasta para los mismos sueños). Sus brazos eran grandes y fuertes, me abrazó y me dijo:
-Hijita, has orado bien ¿ah? Todo lo hemos escuchado, la fuerza con la que orabas y pedías por tus amigos muertos.
En mi sueño pensaba, ¿por qué mi tía fallecida me habla?
En eso veo pasar a mi amiga Carmencita con unas flores lilas, la sigo con la mirada y veo que las deja alrededor de una tumba de madera preciosa, toda rodeada de flores y yo gritó:
-¿QUIÉN ESTA AHÍ? ¿QUIÉN ESTÁ AHÍ?
Y mi tía María me hace una llave con sus brazasos diciéndome: ¡No preguntes quién esta allí!
¡Ay no! ¿Era yo? Por ahí me desperté erizada de miedo, aterrorizada por haber soñado con mi velorio...Horrible ¿no?
Estaba en un bungalow de Kawai. Rubén dormía para variar. Fui a despertarlo.
-¡Ora por mí!¡Ora por mí!. Y ¡claro! Me tocó una de esas oraciones a medio pronunciar combinada con ronquidos...lo entiendo estaba cansado. Pero se despertó cuando me oyó llorando.
Oramos, le conté el sueño, se quedó tranquilo y se durmió. Lo asusté y lo desasusté. Pero yo seguía con los pelos de punta. Este era un terror tan fuerte que debía arreglarlo con Dios.
Me quedé sentada, mirando en dirección al mar. El pesado del diablo ya me había dado las imágenes de una muerte prematura para mí. Pero desde adentro de mi corazón, subió muy suavemente una pequeña frase de la Biblia: "Tu vida está escondida en Dios".
Si mi vida está "escondida", quien sea que quiera buscarla para destrozarla, se va a demorar en encontrarla, porque Dios la ha escondido en él. Eso, sí es que la encuentra. Lo pensé, medité y dije en voz alta, hasta que mi paz volvió del todo.
Estoy completamente segura de que mis días serán completados por aquel que ha escondido mi vida en él.
Ahora tengo paz. ¿La tienes tú? ¿Está tu vida escondida o es fácil de encontrar? Piénsalo. Buuuuu...
Catylabella
Gracias a Dios, literalmente, recuperé la paz de mi sueño y ahora duermo, nada más. Pero hace más de una semana tuve un sueño que me erizó toda la espalda, me hizo latir el corazón a mil y me llenó de temor.
Estaba con un grupo de amigos, trabajando juntos, era de noooooooooche, en eso, todos me dicen que suelte las cosas que tenía en las manos. Empezaron a llegar más amigos, de mi edad y sin verme pasaban de largo. Cuando intenté voltear para ver a dónde iban, apareció mi tía María (fallecida hace unos años), muy robusta y con el pelo ondulado y bien teñido. (¡ah! Eso sí, mi mamá me decía que para soñar no tenía gracia, porque en medio de mis sueños pasaban cosas raras hasta para los mismos sueños). Sus brazos eran grandes y fuertes, me abrazó y me dijo:
-Hijita, has orado bien ¿ah? Todo lo hemos escuchado, la fuerza con la que orabas y pedías por tus amigos muertos.
En mi sueño pensaba, ¿por qué mi tía fallecida me habla?
En eso veo pasar a mi amiga Carmencita con unas flores lilas, la sigo con la mirada y veo que las deja alrededor de una tumba de madera preciosa, toda rodeada de flores y yo gritó:
-¿QUIÉN ESTA AHÍ? ¿QUIÉN ESTÁ AHÍ?
Y mi tía María me hace una llave con sus brazasos diciéndome: ¡No preguntes quién esta allí!
¡Ay no! ¿Era yo? Por ahí me desperté erizada de miedo, aterrorizada por haber soñado con mi velorio...Horrible ¿no?
Estaba en un bungalow de Kawai. Rubén dormía para variar. Fui a despertarlo.
-¡Ora por mí!¡Ora por mí!. Y ¡claro! Me tocó una de esas oraciones a medio pronunciar combinada con ronquidos...lo entiendo estaba cansado. Pero se despertó cuando me oyó llorando.
Oramos, le conté el sueño, se quedó tranquilo y se durmió. Lo asusté y lo desasusté. Pero yo seguía con los pelos de punta. Este era un terror tan fuerte que debía arreglarlo con Dios.
Me quedé sentada, mirando en dirección al mar. El pesado del diablo ya me había dado las imágenes de una muerte prematura para mí. Pero desde adentro de mi corazón, subió muy suavemente una pequeña frase de la Biblia: "Tu vida está escondida en Dios".
Si mi vida está "escondida", quien sea que quiera buscarla para destrozarla, se va a demorar en encontrarla, porque Dios la ha escondido en él. Eso, sí es que la encuentra. Lo pensé, medité y dije en voz alta, hasta que mi paz volvió del todo.
Estoy completamente segura de que mis días serán completados por aquel que ha escondido mi vida en él.
Ahora tengo paz. ¿La tienes tú? ¿Está tu vida escondida o es fácil de encontrar? Piénsalo. Buuuuu...
Catylabella
No hay comentarios:
Publicar un comentario