Mi preciosa hermana Daly (la Flaca), me regaló ayer una mañana en el spa donde trabaja. Es bueno, cada cierto tiempo, sacarse la piel muerta, comunmente llamada "carca", en el sauna. También es cool relajarse de los asuntos de la vida.
Me levanté temprano, aliste mi maleta con las cremas, shampoo, reacondicionador, todo para regresar suave y relajada. Y ¡gracias a Dios! todas las chicas decidieron estar en ropa de baño, porque a veces les da por la desnudez, y la canción, y yo que me dejo influenciar por la presión de grupo, me libre de usar mi traje de Eva.
Mi hermana me separó una sesión de masajes. Nunca me habían hecho masajes, más allá de los que la gente que te quiere te hace en los hombros cuando ve que estás algo tenso. Me acosté boca abajo, y empezó la masajeada. Me estaba relajando, cuando en el rato menos pensado, me cogieron el pescuezo mismo Linda Blair en el Exhorcista y ¡crack, crack, crack, crack!. Mil conejos. Sin pensarlo mucho ¡crack, crack, crack, crack!, del otro lado. Ahora toda mi cabeza gira. Pero eso no fue lo mejor. Me sacaron un millón de conejos de la espalda, de los hombros, de las piernas, de los dedos del pie, parecía maraca de brujo. Hasta que me pidieron que me ponga boca arriba, y ¡crack, crack, crack, crack! , me sacaron chucaques (cuando te despegan con un fuerte jalón de pelos, el cuero cabelludo del cráneo). ¡Y quedé libre!
Medio dopada me fui al sauna seco, y luego al de vapor. Cuando ya estaba casi con náuseas del calor, salí corriendo a la ducha española. Lo máximo. Luego me fui al hidromasaje que estaba hirviendo. Decidí no salir de allí hasta que se me afloje la piel. Estaba delicioooooooooso, mmm, para quedarse para siempre. Hasta que la sangre se me estaba atascando en la cabeza, y tuve que correr a tirarme a la piscina fría, y después vienen los suspiros...es lo máximo.
Pero hubo una ducha que no conocía. La ducha iraquí. Es una ducha con la fuerza de una manguera de bombero. La pensé un poco, y me mandé. Era la única ducha que tenía un letrero de "precaución", ¡alucina!. Entonces, la abrí. Cae con una fuerza que te hunde en el suelo. Metí mis hombros en la ducha, mi espalda, la cabeza. Era inevitable gritar. Hasta que ¡oh, idea! Metí todos mis rollos. "¡Fuera grasa!", gritaba mientras sentía que la ducha me mandaba la grasa hasta la espalda. La puse en mi cintura "¡Toma mientras!". Estuve un buen rato con la fuerte presión de agua combatiendo la gordura. Cuando salí, muerta de risa, y con la ropa de baño casi al revés, una señora me dijo "Te han dado duro ¿no?"
Pucha, estuvo tan alucinante, creo que todos deberíamos tener todo esto en nuestras casas. Yo no quería irme. Me había puesto mil cremas de exfoliación, así que cuando salí estaba blaaaaaaaaaaanca, pero sin arrugas y suavecita.A ver pues, ¿quién pone un spa "cristiano"?, donde nos masajeen con oraciones, y nos pongan alabanzas. Y que tenga la ducha "israelí"...me avisan, yo seré la primera sucia en ir, perdón, socia en ir.
Bueno, Dios sabe para lo que te prepara, porque hoy no fue un día tan bueno que digamos, y si hubiera estado más tensa, me estrellaba con todo y contra todos con la bicicleta. :).
Tómense una pausa, vayan a un spa.
Catylabella
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