Lo que le ponía el toque de fruto prohibido es que hay varias señalizaciones de "EN CASO DE TSUNAMI EVACUE A UN LUGAR ALTO", "CORRA TIERRA ADENTRO".Rubén me tenía hastiada, vendiéndome la idea de vivir allí.
- Sí, ¿y cuando se salga el mar?...
- Te subes a ese edificio - me dijo Dany señalando un edificio de cinco pisos.
- ¡Ya! Pero hasta que voy y toco la puerta para que me abran el mar ya me tapó...
Y es que yo no le tengo miedo al mar, le tengo PÁNICO.
Y ese pánico casi me cuesta la vida, hace tres veranos, en una playa de la Costa Verde. Estaba sentada con Rubí mirando el mar. Ella toda su vida ha vivido frente al mar en San Miguel, y me contaba como quien te da una receta, a todos los ahogados que había visto. En eso, en medio de sus relatos, desde muy adentro me nació un tonto deseo de meterme al agua. Me paré y me metí.
Rubén y Waner, que literalmente son peces en el agua, y guardianes de nuestras costas sin que se lo pidan, se alegraron al verme entrar, y Rubén cuando se emociona ya no calcula nada, me llamó, "¡Ven Reinita, ven!".
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| ¡Esa es la ola!¡Esa soy yoooo...! |
Me estaba ahogando, pero porque me atraganté con mi propio aire (misterios médicos), y no podía respirar. Una tras otra las olas reventaban sobre mi cabeza, y ya estaba desesperada y ahogándome doble.
Waner dice que vió mis ojazos abiertos a lo lejos, y corrió hacía mí. Rubén la había instruido diciéndole que cuando alguien se está ahogando, no es bueno tocarlo, primero tiene que tranquilizarse, así que ella me habló: "mamá, estoy aquí, yo te digo dónde está el piso", porque no tenía piso. En eso Rubén viene también a mi rescate.
¡Gracias a Dios que no llegó a tiempo! Porque venía con el puño listo a puñetearme, para rescatarme.
Waner me habló bonito hasta que pude salir caminando. Me senté al lado de Rubí, que creo que no se había percatado que casi se suma una historia más a sus cuentos de ahogados, y en eso me salió el eructo más grande de mi vida...y frustrada, yo le quería pegar a Rubén, porque el me había querido pegar.
Lo bueno es que Waner rescató mi vida, y Rubén la instruyó para eso. Aunque a la hora de la hora, no son Baywatch, son Sánchezwatch.
Los siguientes veranos no me he avergonzado de ir a playas sin olas, con flotador o con lo que sea. Ni hablar de vivir en La Punta, por favor, digánselo a Rubén para que no me atormente más. Y gracias por su apoyo en mi terapia contra la hidrofobia . Ahora me falta mi tratamiento contra la fobia a los bichos bajo la piel (?), a los boleros cebolleros y baladas matanceras, a Fito Páez, a los dientes postizos, a las flores en los funerales, al king kong (postre del norte peruano), a los irresponsables, a la muñeca Alicia, a preparar la cena... ¡AH! Y el que esté libre de fobias, que tire la primera terapia...
Catylabella

2 comentarios:
jjaja q wena Catylabella.com...en verdad no me habia dado cuenta que te habías casi ahogado...y sí Gma fobia a la Pantera Rosa y yo al planeta de los simios, a chuki, porque cada vez que se me caía algo debajo de la cama pensaba que chiki estaba allí..
Catylabella me identifico con usted Dany no dejaba de decirme para vivir n la punta.... pero me di cuenta que si dejaba que hable y no me vea atormentada se le pasaria y asi fue felizmente jejeje
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