sábado, 2 de octubre de 2010

El Chino

Todos los peruanos, en algún momento, hemos tenido que trabajar, o trabajaremos para un chino, directa o indirectamente, hasta hemos sido goberandos por uno, así que nadie está libre. Hace casi 16 años, yo tuve que trabajar para uno. Se llamaba Kyung Soo Song. Vino a Lima porque había alcanzado a tener un millón de dólares en su negocio en el medio oriente, pero unos árabes lo estafaron. En realidad era coreano. Así que, podría decir que he tenido el privilegio de trabajar para un ex millonario. El me contó como un árabe empapeló con un millón de dólares las paredes de su casa y después las pinto, sólo para ahorrar.
En los tiempos que trabajé para él, fue un  momento deseperado de mi vida en el que haría de todo en un trabajo, menos arriesgar mi dignidad. Así que me contrató como traductora, porque él no hablaba nada de español. Entonces, era interesante el proceso: chino - inglés - español, español - ingles - chino. Yo no era un mounstruo en inglés. Sólo tenía nociones del verbo To Be, y eso que yo era la que mejor hablaba de todas las chicas que trabajaban allí, pero tenía que chambear porque tenía una boquita (que ahora es un bocón precioso) que alimentar.
Pero chino es chino. Entonces, yo fui contratada, verbalmente, para traducirle a él, con el resto de peruanos con el que necesitara comunicarse. Sonará de lujo el trabajito, se imaginarán que yo andaba en sastre, con una colita, bien maquillada, y todo. ¡Pero no! Aparte de traducir, tenía que vender ganchitos en la tienda, seleccionarlos cuando traían las toneladas que llegaban con el container, tenía que limpiar, trapear, ir a traer menú. Lo que sea que se necesite, de lunes a sábado, de 8 a.m. a 7 p.m.
Pero con la que me consagré de que no hay nada imposible para el que necesita chamba fue el día en que me mandó a Paruro a comprar un tubo de cinco metros, que debía transportar hasta el Jr. Callao (a 1 cuadra de la Plaza de Armas), donde estaba la tienda. Debía transportar el tubo, solo que no me dio dinerito para el transporte. ¿Qué hubieran hecho ustedes? Bueno, yo, me puse el tubo al hombro y caminé y caminé. Casi he sacado ojos, atravesado nucas, en las esquinas, creo que hice que se choquen, se estrelló una bicicleta. Pero no podía detenerme, era un asunto de equilibrio. Voltear a ver iba a ser una catástrofe segura.
Es él, es él. :)
Llegué sudadita. con quince cuadras de transeúntes odiándome. No recibí ni las  gracias, ni nada, solo me dijo "Put there" (parece otra cosa, pero significa "poner ahí").  Como el chino se dió cuenta que me convertiría en toda una salvajita con tal de no perder la chamba, desde ahí, además de traducir, me hizo cortar vidrios, empaquetar, clavar... hasta que me despidió, ¡por algo que DIJE!... ni siquiera sé, si hablabamos de lo mismo ¿y todo lo que mi lenguaje del amor al trabajo le comunicó, pagando el alto precio de que por estos años me visite un prolapso? ¿Y mi exposición al cáncer de pulmón? (Porque el sí fumaba como chino en quiebra, literalmente). ¡Ah no! Me fui recontra asada..."NI MÁS CON CHINOS". (Creo que se ofendió cuando me contó su historia de la estafa de los árabes, y yo me reí, pero a como lo entendí, sonaba chistoso)
Pero vendrían otros jefes, con los que aún apareciendo como traductora o secretaria, también tendría que cargar 150 licuadoras, empujar refris, cocinas, pintar, caminaaaaaaaaaaaaar, creer. Fui entendiendo, que eso viene con la chamba. Así que, así yo sea una ejecutiva de alto nivel gerencial, hago de todo. Uso el taladro, pinto paredes, clavo, lo que sea.
Me dio risa Rubí (mi asistente), el otro día que le dijo a sus chicas: "Mejor hay que hacerlo, porque sino Caty nos va a decir, "eso yo lo he hecho". Y Waner, mi hija,  que me cuenta que tiene que hacer cada cosa para conseguir lo que se necesita en su trabajo...desde la cima en la cueva de mi sabiduría, me rió complacida por dentro, porque  tiene mi pasta.
Yo sé que si cada uno contará su historia, haríamos todo un libro lleno de anécdotas en el trabajo. Pero, de eso está hecho nuestro Perú, de creatividad y fuerza peruana para la acérrima subsistencia laboral. 
Bueno, 16 años después, lo he perdonado. Creo que Kyung Soo Song no tuvo mucho éxito aquí en Perú (raro para un chino ¿no?), pero lo que si admiré de él, es que, ese millón de dólares le tomó casí una decada levantarlos, y después de perderlos, estaba listo para empezar otra vez. Se fue a intentarlo a otro país.
Este chinito me enseñó DETERMINACIÓN. Si te falta eso, y chamba busca un chinito, y trabaja para él. :). (Por si acaso, hay harto chifa en Lima)

Catylabella

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