Como estoy como gallina pelada, misia misia, solo he tenido la visita de unos cuantos soles. Parece que se han peleado conmigo y no me quieren ver... unos cuantos soles y niñas hiperactivas y expectantes por toda una semana. Lo peor de todo, es que sus pequeñas memorias empiezan a recapitular todo tipo de "promesas" en cuanto a diversión, salidas y hasta viajes, y comienza el bombardeo: "Mamá, tú dijiste que podíamos ir al Play Land Park." "Tú dijiste que nos querías invitar Kentucky": "Tu dijiste que me podías llevar a visitar a mi amiga que vive en la China." "Tú dijiste que me ibas a comprar un MP4 de un millón de dólares." "Tú dijiste que Big Mama iba a tener conejitos". "Tú dijiste, tú dijiste, tú dijiste, tú dijiste...", hasta que me veo en posición fetal contra la pared comiéndome las uñas, porque no me dan opción, (Valga aclarar que con los niños, cualquier idea suelta que se diga en voz alta es entendida como promesa. A veces las mujeres también hacemos eso). ¡Sí tan solo usaran esa memoria para el bien, y se aprendieran TODO lo que les piden en los exámenes, sería total justicia paternal!
Entonces me quedo en la disyuntiva de si vender una córnea a media mañana para sacarlas a pasear y a comer para que me devuelvan mi paz, o hacer uso de la creatividad.
El domingo en la noche deje que se desvelen, para que el lunes se despierten muy tarde, y tenga media mañana a mi favor. ¡Funcionó! Parecían zombies. Ese día las llevé a caminar, y al Crisol (tienda de libros), para que leamos todo lo que se pueda. Se nos fue la tarde allí, y luego Rubén nos dió un paseito en el carro.
El martes, traje a Daniel con Fonchi (el novio de Big Mama), y caotizaron la sala, entre conejos y niñas. Eso sirvió para un par de horas. Todo se lleno de bolitas de conejo. Despues las llevé otra vez al Crisol, pero, ya no atracaron tanto. Ya empezaron a pedir todos los cuentos de niños más caros. OK. Tenemos que abortar el plan.
Ayer, gracias a Dios jugaron con Fiorella en la tarde, pero ya sin saber qué hacer les dije: "¡Ya sé! Armen una carpa y jueguen adentro." Fue lo último que supe. Sé quedaron a cargo de Waner. Fugué a cotorrear por extensas y necesarias horas con unas amigas. A mi regresó encuentro mi sala tomada por dos carpas para tres personas cada una. Rebeca y Daniela durmiendo cada una en su carpa. La sala desapareció.
Hoy les pido que por favor las desarmen. Me dicen que van a acampar un par de días más. He oído que hablan entre ellas algo así como: "Ya amiga, guárdame estos fideos en tu casa para el almuerzo". ¿FIDEOS?
Los años, más las crisis, más el ver cómo se pueden aprovechar las oportunidades y los recursos que ya tenemos, nos han enseñado a algunos padres a no desesperarnos, sino a disfrutar. Como en Navidad, que nuestra familia decidió que cada uno comería lo que le guste. Me salió mucho más barato que comprar un pavo. Waner y yo, comimos dos piernas de pavo ahumado, Rubén comió lomo saltado, Daniela comió anticuchos, y Rebeca comió ají de gallina. Trabajé bastante, pero todos fuimos felices.
Padres jóvenes, aún esposos jóvenes, no se dejen engañar por el rumbo de todas las vacas que van al despeñadero del consumismo. Un feriado no tiene que ser necesariamente un desfalco. La creatividad y el amor te regalan oportunidades para crear a bajo costo grandes recuerdos. Para todo lo demás están VISA y MASTERCARD.
Catylabella
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