martes, 28 de septiembre de 2010

¿Ya vuelta?

Hay días que son lo máximo. En esos días todo funciona bien. Eres lo máximo, todo es en positivo, los negocios, las reuniones, cualquier cosa que se emprende sale bien. Hasta tu pelo te apoya, se acomoda y se te ve bien cool. Pero hay otros días, en que aparentemente todo se destartatala.
Este tipo de días empezó para mi ayer. Fui toda pituca al banco para pedir el "código interbancario" de la cuenta de mi casa, para que ya no me roben en la calle, sino para hacer el pago por internet. Cuando me piden mi dni, ¡NO ESTABA!. Casi me muero. No porque el dni y yo seamos uña y mugre, o porque soy la loquita "debo de tener todos mis documentos", como Rubén desde que se lo levaron a los 17, o porque me desviva por dar mi voto conciente, sino porque toda mi vida electoral he ido a votar a la UNI. Desde donde sea que estaba tenía que atravesar Lima, colarme (siempre), porque no iba a esperar que la colasa avance. Ya era experta. Caminar dentro de la UNI con un inmenso mar de gente hasta llegar a la facultad R, S, Q. Cualquiera que esté diez cuadras adentro, ninguna en la puertita no más. Y esperar para votar. Luego regresar, tentadísima a comprar tallarín con huevo, chicharrón de dudosa procedencia, chanfainita, chaufa. Porque de todo te venden en la puerta, pero nunca, nunca, sucumbí ante la tentación. Es que yo sabía que era cuestión de vida o muerte. Y después de eso, viajar en combi como en los ochentas, recontra apretados y colgados del estribo, y volver a mi casa. Prácticamente una mañana, o tal vez más en ese trajín.
Mal día conmigo
Pero este año no, iba a ser diferente. Iba a ir a votar aquisito no más, en la misma mesa con mi esposo. Después de 17 años, iba a ser recompensada. ¡Y se me pierde el DNI!.
Pero no me iba a dejar. Me levanté temprano hoy, no me arreglé mucho para salir, me puse un gorrito para mi pelo leonesco (porque como está corto, cuando se levanta es un caos), y me fui casi en fachas de indigente  al Banco de Crédito para pagar y sacar el duplicado. Me subo a mi bicicleta, empiezo a manejar, y en una esquina, el freno se rompe, y ¡FUA!, me dí contra un poste. (¡Qué roche!, porque hubo testigos).  Me dolióoooooooo. Cuando el dolor paso, me subí otra vez, alerta, obviamente, de que estoy sin frenos. Llegó al Banco y me encuentro con un amigo que trabaja allí. ¡Gracias a Dios me cepillé los dientes!. Conversamos, pero Dios mio, creo que me quería dar unas moneditas por mis fachas. Encima me decía "pastora, sí pastora, como va todo pastora", Y yo quería que me tragué la tierra. Pero le dije que estoy free, y por eso las fachas. Creo que me quiere lo suficiente para no prestarle atención a esos detalles. Hago mi pago, me despido, salgo, y me reviento la mano con la puerta. "¿Ya vuelta?.No es mi día", pensé.
Ahora estoy en casa, con el brazo un poco lastimado, mi mano se recuperó, y lo mejor de todo es que el DNI, me lo dan el viernes.
Buen día o mal día con Jesús
En estos días a veces no sé si reprender al diablo, porque todo parece obra de Satanás, o simplemente, pasarla. Pero lo que si es cierto es que, bien o mal, no importando cómo vaya el día, Dios moverá sus fichas para que todo terminé siempre a nuestro favor. Si no supiera eso, relacionaría todo esto, con el gato negro que se me cruzó el domingo en la noche cuando regresaba de Cpc San Isidro.
Jesús nos dice, por nada estéis afanosos. Así que relax no más. Todo se arregla. Y sí, voy votar el domingo, con mi voto conciente, y cerca de mi casa. :). ¿Ves? Dios siempre pone todas las cosas a nuestro favor, YA VUELTA.

Catylabella

1 comentario:

Lesley dijo...

Ey Brice Echenique ha vuelto!!!!!!!!!!