martes, 14 de septiembre de 2010

Una generación longeva

Camino del Inca marcado por piedras hacia el Cuzco
Hoy en el Crisol, ví un libro que decía como alargar la vida, con siete pasos de éxito que no fallan: 1. Respirar 2. Comer 3. Dormir 4. Bailar 5. Amar (?), 6. Tranquilizarse 7. Fortalecerse.
En el tourcito que hicimos en Tarma, una de las cosas que más nos volvió locos fue ver el Camino del Inca. Un sendero de aproximadamente dos o tres metros de ancho que viene desde Ecuador, hasta casi Argentina (decía el guía) y que te conecta con todo el imperio incaico. Por ahí corrían los chasquis.
Con Rubén nos volvimos locos! Nos miramos a los ojos y decidimos caminar por ese camino hasta el Cuzco, algún día, con nuestras carpas y todo. Pero en eso, para subir a la gruta de Huagapo, caminamos empinadito como unos 300 metros, y la lengua se nos salió y el corazón latía descontroladamente. Nos dió mareos, y pareciamos viejisimos.
Fue entonces que nos dimos cuenta que hacemos planes como para gente saludable de nuestra edad, pero que no estamos haciendo lo que se necesita para vivir mucho.
El Señor nos dice en Romanos 12, que presentemos nuestros cuerpos como "sacrificio vivo". Vivo, no medio muerto, o ya casi de desecho. Entendí mientras me ejercitaba hoy, que aún nuestro estado físico tiene que ser presentado como una ofrenda al Señor, que le diga: "Sí, tengo fe en lo que vas a hacer, tanta fe, que me cuido para que cuentes conmigo, para que completes mis días y tus planes a través de mí".
Esos 7 pasos no me parecen tan locos, sino un buen consejo, para seguirlo en fe.
Si la gente que no conoce a Dios quiere vivir, cuánto más nosotros que queremos ver a Dios poderosamente en nuestra generación. Hay que trabajar para que nuestra generación sea longeva. ¿Cómo le entregaremos nuestra nación al Señor, si a medio camino, nos agitamos, nos falta el aire, nos dan mareos, y por SALUD tendríamos que abandonar la carrera?
Planificar vivir, no quiere decir llenar la vida de metas, sueños, o de estrategias solamente, sino también hacerle el mantenimiento a nuestro cuerpo, para ver cumplidos nuestros esfuerzos y los planes de Dios. Es un asunto de ganar más tiempo en la vida, y no que la vida física se nos vaya por no darle tiempo al mantenimiento de nuestro cuerpo.
A vivir bastante, que el Señor, nuestras familias, y la gente por alcanzar cuentan con nosotros.
Si hay tiempo para cuidarse, habrá más tiempo para arriesgarse, para volver a empezar, para conquistar.
 Saludos para mi amigo Billy Blanks

Catylabella.

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