Hoy me llamó John Mazetti. Dice que su conejito se está muriendo. Yo lo ví flaco el otro día en el parque, y estoy yendo a darle los santos óleos, porque me he hecho fama de curandera y entierra conejos.
Desde el 20 de agosto del 2009 (cumple de Rebeca Sánchez), compramos un conejito que nos robó el corazón. Era lo máximo! Se llamaba Michael, pero a los diez días murió por nuestra ignorancia. Hemos lloraaaaaaaado! Como si uno de nosotros se hubiera muerto. Pero un mes después teniamos un conejo nuevo (un clavo quita otro clavo), y ese fue Teodoro. Digo fue porque se murió a los cinco días. Ni por mis hijas pase noches en vela, cuidando, hidratando, abrigando y viendo que el conejito no se muera. Pero igual se murió. Hasta eso ya estaba Copito con nosotros, que era prestadito. Pero a los dos meses se murió, porque por travieso se rompió la espalda. Pero hasta eso teníamos a Big Mama, que dura hasta hoy. Ya no es conejo. Es perro. Es muy grande, y es tonta. Hasta tiene su propia canción. Pero ya cumplió con nosotros un año. Es decir que la maldición se rompe. En navidad trajimos a Zarrukito, un lop chiquitito, que murió y lo resucité con ALIENTO DE VIDA! Pero se murió porque fuimos a celebrar Navidad y lo dejamos solo mucho tiempo sin supervisión. Es que son muy sensibles.
Pero la muerte del conejito te deja tan impotente, que es necesario ir a ayudar en estos tiempos díficiles para John y su hijo Francesco. A lo mejor lo resucito , porque nada es imposible para el que cree.
¡Un saludo a los suvivor bunnies como Big Mama, Fonchi, Vale, y otros grandes conejos que sobreviven en nuestras manos. !
No hay comentarios:
Publicar un comentario