Desperté una hora y quince minutos antes que la alarma. Todavía estaba algo oscuro y frío. Mi cerebro me empezó a llevar por todos los pensamientos ansiosos pendientes del día anterior. ¡Y yo que los había olvidado!
Luego de masticarlos por un rato, gracias a Dios me di cuenta que era demasiado temprano para estar en esas andanzas. Digo “gracias a Dios” porque sentí su invitación de ir a orar en vez de estar pensando estupideces. Le hice caso.
Conversé con Él sobre esas ansiedades y resulta que me tenía respuestas, un poquito de quebranto y una calma que me acompaña hasta ahorita. Cada vez que me acerco a él, son más las cosas que lamento y de las que tomo conciencia que han estado mal. De ahí mi ansiedad.
“La comunión íntima de Jehová es con los que le temen y a ellos les hará conocer su pacto”, dice un Salmo. (Búscalo) No hay intimidad con el Espíritu Santo sin temor de Dios. No puedo recibir sus respuestas y la calma que promete su pacto si pienso que me acerco al todo querendón dios occidental que muestran los memes y del que hablan los bien intencionados cristianos motivacionales.
Anteayer no más había entendido que tendré que rendir cuentas de mi actitud hacia la Palabra. Quizás esto ayudó a que sin considerarlo mucho, haga caso a su orden y vaya a orar. Pude haber cogido el celular y empezado mi día de Tiktok en Tiktok, así el tiempo vuela. O tal vez, darme medía vuelta y retomar el sueño, pero esta perimenopausia no me lo permite.
Lo mejor que hice hoy, temer a Dios.
(Ahí les dejo una canción para reprender al diablo de la ansiedad)
Clb
1 comentario:
Sus manitas puro ritmo y mucha fuerza.🙏
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