La semana pasada pintaron las rejas del edificio. El proceso ese de lijarlas es todo un doctorado en paciencia. Pero bueno, ese es el oficio de los pintadores de rejas profesionales. Tener paciencia es parte de su técnica.
En eso, MrSánchez se remonta a sus memorias de cuando era original, es decir cuando ni se asomaba en su vida el ser crujiente. Relató que cuando tenía catorce años su papá, con el fin de mantenerlo en actividades productivas, le dijo que le pagaba si pintaba la reja del estacionamiento de su casa. ¡OMG! MrSánchez en sus primeros pininos de TOC (Transtorno obsesivo compulsivo). Ver su contacto con la luz del sol debió ser todo un interesante acontecimiento.
Hice una pausa mental mientras me contaba sus vivencias de pintorcito de rejas, para recordar que cuando él me cortejaba, a veces se aparecía con los dedos de las manos con heridas, pero su polo blanco brillando como si Ariel realmente funcionara. Y es que también sus papás le decían que lave su ropa, a mano obviamente y los blancos le exhacerbaban el TOC, y no importa, ya sea que se desgarren las carnes de sus manitos (más pequeñitas que ahora imagino), cumplía perfecta su misión de lavanderito. No puedo mentir, después de casado no volvió a tener nada así de blanco. Es para él un recuerdo del ayer.
Y en cuanto a la pintada de rejas, dice que se demoró una semana y dejó la reja pelada. No lo dudo. Pero no completó la tarea porque dice que le dolió la espalda.Entonces detuve su "vistimización", porque a los jóvenes no les duele nada. En algún momento en su mente de casi ciencuenta años, MrSánchez mezclo sus dolencias del hoy con sus victorias del ayer.
- Mencióname a algún joven que se queje de que le duela algo hoy por hoy - le dije.
Yo veo a los jóvenes de la iglesia jugar y jugar y hasta caerse de cabeza pero nada los detiene. Se levantan, se ríen y vuelven al ruedo. (A no ser que sea Paolo Mazizo que se desarma).
Hasta que este sábado se cayó sobre su rodilla el futuro yernito, y no se levantaba, porque le dolió la caída. Pensé que lo habíamos perdido porque se quedo aplastado como una tortilla en el suelo. Pero en la noche andaba correteando atrás de la pelota y para el domingo ya estaba como nuevo.
Como dice el sabio Adam Levine: "Dios, dinos la razón por la cual la juventud se desperdicia en los jóvenes." Definitivamente los viejos, seríamos un éxito con las bisagras nuevas.
Pero Dios es bueno, nos ama y nos usa así estemos crujientes.
Clb















