La Rebetrons asiste a una iglesia en LA donde tuvieron una temporada de prédicas que se llamó: “Dios no ha dicho”, cuyo objetivo era romper las distorsiones y atrevimientos que se desarrollan cuando ponemos en la boca de Dios palabras que él no ha dicho.
Entonces tocaron asuntos como “Dios no ha dicho que va a ayudar al que madruga” (parece sacado de los Salmos, pero nada que ver), o que va a escuchar más al que le va dando duro al trabajo con el mazo. Por allí fue la idea.
Después de mucho meditar yo tengo un “Dios me ha dicho” más. En este caso es “Dios no me ha dicho” y es medio delicadín.
La iglesia es tan preciosa que pasa a formar parte importante de la vida del que se compromete con Jesús. Pero hay momentos donde estás con un pie adentro y otro afuera de la iglesia donde congregas porque algo ya nos incomodó o los líderes no nos caen tan bien como antes, etc, es decir, se acabó el color de rosa.
Hay algunos que sin mucho alboroto simplemente dejan de asistir. Otros se van con mucha altura, agradeciendo al pastor por los años compartidos pero ven que es mejor buscar otro lugar para ellos. No voy a tapar el sol con un dedo, este tipo de conversaciones rompen el corazón del pastor y lo ponen muy triste. Lo bueno es que Dios lo levanta, reconforta y casi siempre añade nuevas ovejitas que consuelan y vuelven a hacer sonreír al pastor. Todo esto toma tiempo, pero llega.
Y también están los que no fueron ovejas del todo, donde aplica el refrán: “Son como el perro del hortelano, no comen ni dejan comer”. Ya están con el corazón fuera de la iglesia y hasta cuestionando los asuntos internos que ya conocen y están de alguna manera en contra del pastor, pero usando la frase “Dios no me ha dicho que me vaya de la iglesia”, se quedan para no sé qué.
Creo que hay muchos que hacen una oración sincera sobre si deben quedarse o irse de su actual congregación y no reciben respuesta. Te digo por qué. Puede ser que te sientas incómodo pero no por eso Dios ha desechado a esa congregación. Sigue siendo una iglesia buena y poderosa para los propósitos del Señor. El no va a hablar en contra de su propio cuerpo.
En esta foto, hace 7 años, con la canción “Somos niños, queremos ver al maestro”, representamos un poco el malestar de los que dudan y no toman una decisión
Este tema podría ser una de las raíces del espíritu de Absalón, un hijo dividido dentro del reino y la casa de su padre, el Rey David, que señalaba lo que estaba mal diciendo que él lo podía hacer mejor.
Si estás con el corazón dividido no seas tóxico. Como no vas a recibir una respuesta de irte o quedarte, mejor busca una nueva familia espiritual y sigue conociendo a Jesús. Pero si te quedas, come y deja comer.
Dios es bueno, a veces yo no tanto, como tú… comprenderás.

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