Estábamos la semana pasada en la conferencia “Salvemos a la Familia” en el Westin Hotel. La jornada fue larga pero poderosa. Eso no quita que la glucosa baje y que las tripas truenen, así que, como buena ama de casa que crió a tres muchachas y que sirve a una iglesia, previne y me preparé mis sanguchitos de palta con pan de semillas y también llevé mi capuccino en termito. Todo listo para no gastar dinero de más, otra cosa que he aprendido en estos años, es que cuando el hambre apremia la economía familiar se va al cacho y al tacho comprando comida en la calle.
Mr.Sanchez llegó para las enseñanzas de la tarde, yo estuve desde la mañana. Almorzó bien en la casa. Nos encontramos, alabamos a Dios juntos y recibimos la enseñanza. Todo chévere.
En eso viene el break. Cuando salimos, todo el mundo lo conoce y él conoce a todo el mundo, así que se saludaron mutuamente. Yo por mi parte, aproveché y me fui al primer piso del hotel. A un pacifico lobby de amplios sofás y sillones, con una luz tenue. Todo en el punto exacto para poder alejar una migraña que quería posesionarse de mi cabeza. Recibo la llamada del “¿dónde estás?”. Supongo que ya terminaría de saludarse con todos. Le doy mi ubicación. Veo que se acerca. Hay un sillón frente a mí, de tal manera que estemos muy elegante y cómodamente sentados, mirándonos a los ojos, casi casi como en películas de James Bond, que MrSanchez tanto ama.
-Muévete para sentarme contigo.
- Pero ahí hay un silloncito.
- No, muy lejos. Hazme espacio - y se sentó en mi silla…conmigo.
- Tengo hambre. ¿Tienes monedas para comprarme algo afuera?.
- No estés gastando de más, tengo pan con palta.
- Ya está bien. ¿Y de tomar?
- Tengo un capuccino, pero no te voy a invitar.
- Mala.
Y se comió mi sanguchito y se fueron al cacho y al tacho el poco glam que el hotel intento compartir con este par.
En esto resumo estos 27 años. No hay fórmulas, solo Jesús y lo que se haya podido trabajar en engranar las piezas, los límites, las manías, los cansancios y las hambres, el mal humor y el buen humor.
Lo que sí es cierto, es que al parecer, antes del 28 aniversario, seremos más, a expensas de la desaparición del apellido familiar.
Esten atentos al blog.
Gracias Dios por estos 27 años de matrimonio contigo.
Eres bueno.
Clb














