Si eres un ser humano sabrás que llorar involucra mocos. Si lloras mucho, moquearás mucho.
En la Biblia hay un cuadro que no me parece para nada nice, pero es de los mejores. Una mujer que llora mucho (incluyendo mocos) a los pies de Jesús. Con sus cabellos seca sus lágrimas y además derramó un perfume muy costoso en Jesús durante todo este cuadro de quebrantamiento.
Esto me hace recordar cuando asistí a un retiro espiritual en mis juventudes atormentadas. El mensaje que siempre vino a mi vida, a través de diferentes fuentes era que algo estaba mal conmigo, pero en nivel terrible. Tanta “belleza”en mí no podía suceder sola, más que seguro estaba recibiendo ayuda. Por eso es que cuando en el retiro dijeron que iban a expulsar demonios, yo estaba lista para quitarle el Oscar al endemoniado gadareno, con tal de ser libre. No importa si babeaba, o se me volteaban los ojos, o me salían alguna voz gutural (que dicho sea de paso, la he conocido en mi faceta de esposa y madre). A lo mejor me iba encima de algunos que estaban ahí (ya tenía en mente varios objetivos), lo que fuere con tal de deshacerme de este mal en mí.
Haciendo la historia corta, por más que estuve dispuesta, no habían demonios que sacar, solo harto pecado que reconocer y confesar.
Esto me ayuda a entender el cuadro de la mujer a los pies de Jesús. No importa el papelón, importa la fuente de tu libertad.
Volví a leer esta historia en estos días, en mi Biblia sin capítulos ni versículos enumerados. Cuando Jesús defiende esta ofrenda de parte de esta mujer, dice:
“—¿Ves a esta mujer? Cuando entré en tu casa, no me diste agua para los pies, pero ella me ha bañado los pies en lágrimas y me los ha secado con sus cabellos. Tú no me besaste, pero ella, desde que entré, no ha dejado de besarme los pies. Tú no me ungiste la cabeza con aceite, pero ella me ungió los pies con perfume. Por esto te digo: si ella ha amado mucho, es que sus muchos pecados le han sido perdonados. Pero a quien poco se le perdona, poco ama.”
¿Jesús nos perdona poco o nos perdona mucho? Hace más de un mes fui a otro retiro espiritual. Pero ahora desde otra posición, pensarás tú, “esposa de pastor”, sin nada de que preocuparme, ninguna manifestación demoníaca en el horizonte.
Me dije a mí misma, aquí estoy, “pa´las que sea” como dirían en el Patrón del Mal. Si es que algo se tiene que manifestar, que así sea. Pues entiendo en ese pasaje que mi amor por Jesús es proporcional a cuánto me perdona. Y a mí siempre me tiene que perdonar mucho, mucho, mucho, más vieja, más perdón, más frecuente, más rápido, más dependiente.
En esa foto estoy con mi amiga Milagros, otra pastora, después de que Jesús nos perdonó mucho, con muchas lágrimas, con mucho moco 😭. Ahi se aprecian nuestros ojos vidriosos aún.
A ti también te tiene que perdonar mucho y Jesús lo sabe. Ponte al día. Ámalo mucho.
Clb

