Me parece que ya van a ser diez u once años desde que Ingrid Ruiz se fue con Jesús. La tía Ingrid para mis hijas.
Gringui (como le decíamos porque era muy morenaje), vivió con nosotros casi ocho años, y como es de suponerse, fue inevitable que el amor de familia espiritual fluya a raudales. Ella le enseñó a bailar a Waner, porque como bailarina llegó al Perú, pero Jesús la llamó a su servicio aquí. Por lo mismo, te podrás imaginar el fuerte impacto de su prematura partida a los 46 años.
Cuando esto sucedió, Waner tendría de 15 a 17 años. Ya cantaba y nos componía unas bellezas de canciones que hasta ahora el mundo no conoce, solo nosotros.
Entonces como despedida, como honra, como una endecha, le compuso a su tía Ingrid tal vez la canción más bella que he oído hasta hoy. No sólo porque conozco la historia, sino porque la letra dice tantas cosas rotundas y reales escondidas en metáforas, que sólo quienes gustamos del arte escrito podremos disfrutar.
Ingrid se fue de viaje misionero a la selva, a una aldea, pueblo o tribu, no lo sé bien. Se llevó a un grupo de estudiantes de la Universidad San Marcos, que eran sus discípulos para hacer jornadas médicas, servir a esos remotos pobladores y hablarles de Jesús. En medio de la naturaleza, con el cielo despejadísimo, una noche de esas, Ingrid les pregunta a sus chicos, “si tuvieran que pedirle una estrella a Dios, ¿cuál de todas esas escogerían?” Todos respondieron a la pregunta e Ingrid también escogió su estrella. Al día siguiente, durante el amanecer, se fue con Jesús.
Esta es la letra de la canción:
Se me acabó el tiempo de estar sin ti, oh amor.
Llevo en mi pecho muchos latidos por tanta emoción.
Yo me voy bailando y bailando,
Tú me estás esperando,
El camino fue siempre fascinante contigo amor.
Blanca la noche, una luna va alumbrando el camino para mí,
Llego al alba cuando el sol salude
y el reloj madure porque estoy junto a ti.
Dejaré mis huellas en la arena,
contaré millones de estrellas,
soñaré que me das la más bella que pido, amor.
Si pues, estamos contrarreloj, mientras este madura para que lleguemos puntuales a la cita más importante de nuestra vida, cuando podamos ver a Jesús cara a cara, cuando la fe sea vista.
Si alguno ya no está, es sólo que su reloj maduró antes que el nuestro.
Dios es bueno.
Clb
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✏️❤️
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