Mi mamá fue maestra. Ensañaba Formación Laboral. Trabajaba en dos colegios, turno mañana y tarde respectivamente. Su día libre eran los miércoles. Fue maestra para el estado por veintiocho años. Se jubiló y siguió enseñando, en el hoy extinto instituto pedagógico Diego Thompson.
Cuando yo tenía 6 o 7 años, los sábados en la tarde, mi mamá junto con otra hermanita de la iglesia, y yo de bulto, íbamos a un callejoncito al costado de la iglesia. Mi mamá llevaba plastelina preparada con harina, sal, agua, aceite y colorante para que los niños aprendan la Palabra y hagan sus trabajos manuales. Yo me comía la mitad de plastelina. (¡No a los carbs! )También cosía unos títeres, le salían hermosos, uno de ellos se llamaba el Nazarenito. Aunque yo sabía quién estaba detrás del títere, me lo creía todito.
También enseñaba en la Escuela Dominical a los adolescentes. Tengo que decirlo, porque las cosas como son. Mi, en ese entonces todavía no suegra, era parte de su equipo. Pero mi suegra es cantante (músico para entenderlo bien) así que era un alma libre en cuanto a su compromiso con la enseñanza de la Biblia a los adolescentes. No luchando contra esta realidad, mi mamá preparaba con mucha anticipación todas las clases para cumplir su deber de voluntaria y que la otra vuele libre como el viento. (Estilo de vuelo que ha heredado a algunos por aquí 👿 )
A los 72 años mi mamá se fue con Jesús, siendo líder y maestra del grupo de jóvenes de su iglesia. ¡De verdad!
Hay personas en la iglesia que aman mucho a Dios justamente porque Él les ha perdonado mucho, y piensan que servir a Dios es para los menos pecadores o santísimos escogidos. Mi mamá fue madre soltera toda su tropezada vida. Pero fusionó su vocación con su gratitud al Señor.
Para mi esto equivale a tomar un frasco de perfume con el salario de un año, verterlo en los pies de Jesús, acompañado de cabellos y lágrimas por tanta gratitud.
Que divino que un maestro, viva para el Maestro.
Dios es bueno.
Clb
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