Pero hasta que llore, prefiero rendirle un homenaje.
Todas tenemos diferentes ángulos desde donde podemos ser observados.
Escogí un ángulo de mi mami para esta notita. Ella tejía.
Sus manos se movían a una velocidad impresionante con el crochet. Para los que poseemos fuertes grados de ansiedad, eso de tejer más de mil puntos , y luego porque te faltó uno, destejer para corregir y tejer todo otra vez ¡es desesperante! Mi mamá hacia eso. Había avanzado tanto, y en eso se da cuenta del bendito punto ¡y a destejer! Lo más cautivador, era que le encantaba destejer, cualquiera diría que se equivocaba a propósito.
Pero para quien ha sido la madre soltera de cuatro niños, de los cuales yo me llevo el premio por hacerla renegar, creo que lo poco que te causa verdadera satisfacción, que te dice a gritos que eres especial porque nadie más lo hace como tú, a manera de sabotaje involuntario, buscas repetirlo vez tras vez.
Y de alguna manera así fue la vida de mi mami y quizás la vida de muchos de nosotros, tejer, destejer y volver a tejer.
![]() |
| Tratando de volver a tejer... |
Nos quedamos con hermosos tejidos hechos con sus palabras y recuerdos. Y también con un hermosísimo tejido de cinco puntos, todo una obra de arte, nadie más lo hubiera podido hacer igual. Cada punto con nombre propio: Ada, Daly, Felipe, Catylabella y mamá Esther. Con su partida, el tejido quedó incompleto otra vez. A la distancia, estamos volviendo a tejer, con amor y más fuerte que nunca, nuestro tejido como hermanos.
Llevo muy dentro la enseñanza: si algo sale mal, por más que haya avanzado en el tejido de mi vida, a tomar aire, a jalar el hilo, y a volver a tejer. Mientras tengamos vida y un Dios fiel de nuestro lado, todo se puede volver a tejer...
Con todo mi amor, para mi mamá Esther.
Catylabella

No hay comentarios:
Publicar un comentario