El primer día de clases es especial. En la puerta de los nidos, primer grado, etcétera, podemos apreciar distintas reacciones de los niños al empezar una nueva etapa en su vida. Algunos se aferran a la pierna de la mamá. Otros comienzan a hacer puchero cuando se dan cuenta que la mamá se esfumó y lo dejó con su nueva miss (después de la decepción, posiblemente decidieron que la miss sería su nueva mamá). También están los estudiantes de secundaria que el primer día de clases parecen vaqueros desgastados que se aproximan leeeeeentamente, como quien va al matadero, para volver a lo que parece ser su tortura.
En el caso de mis tres hijas, el primer día de clases fue el salto a su independencia. Waner no veía la hora de que me vaya cuando la llevaba de la manito a su nido "Jesús el Buen Pastor". Rebeca esperó el colegio toda la vida. Con seriedad ingresó a su aula "amarilla", sin mirar atrás. Y Daniela fue más que feliz. Desapareció de mi lado, se perdió entre los niños. Feliz, simplemente feliz de poder jugar más. No hubo lágrimas, ni preguntas de a qué hora regreso para recogerlas. Nada.
Esto me marcó por algún tiempo cuestionando mi maternidad. ¿O lo hice demasiado bien, que son maduras, seguras e independientes...o que estaré haciendo que ya no ven la hora de estar fuera de la casa?
Recordando que yo misma disfrutaba el aire del parque y todo lo que significara libertad, decidí no juzgarlas porque son como yo...libres...por la voluntad general de los pueblos y por la justicia de la causa que Dios defiende.
Este año escolar empezó igual. Los benditos "losútiles" son el valor agregado a la emoción de ir al colegio. Emoción para ellas. Desesperación para nosotros. Pero ahí se avanza.
Waner el año pasado tuvo su primer día de estudios superiores. Fue y regresó. La emoción es distinta. Se enfrenta con su disciplina, futuro y coeficiente intelectual, como decimos por aquí, " a la merfi". Es decir, en serio. Ya todo está en sus manos.
Hoy fue un primer día de clases especial. El mayor de nosotros, después de 17 años, tuvo su primer día de clases también. Rubén empezó a estudiar. Lo acompañé a la inauguración. Estaba emocionadísima. Este primer día, no sólo significa algo nuevo para él, sino también para mí y para nuestra familia.
No lo podía creer, después de casi 15 años de casados, con algunos sueños locos que tuvimos que mandar al manicomio, con metas alcanzadas con sangre, sudor y lágrimas y con un maduro entendimiento de la necesidad de prepararse, Rubén respiró profundo y decidió empezar a estudiar a la merfi.
Hubo un break. Los nuevos estudiantes merodeaban por ahí esperando su primera hora de clases. Minutos antes de empezar, Rubén se despide y se va. Como si nada. Otra vez se repite el cuadro. Me quedó parada como si nada empezara. Como si no se percataran que es un día importante, el primer día de un cambio definitivo. El primer día en que empiezas a salir de la ignorancia que hace perecer a quienes la poseen.
De aquí a unos años, me tocará estudiar a mí. Para ese, mi primer día, estos cuatro no saben lo que les espera. Creo que voy a hacer el teatro que ninguno hizo. Voy a llorar, porque celebraré que a mí también me tocará cruzar la puerta hacia algo mejor. Pero soy igual que ellos, no voy a llorar porque los dejo, al contrario, voy a llorar porque ese será otro tipo de libertad que me muero por experimentar. La libertad de ser estudiante.
¡¡Felicitaciones Rubeni!! ¡¡Estoy muy orgullosa de ti!!
Catylabella
En el caso de mis tres hijas, el primer día de clases fue el salto a su independencia. Waner no veía la hora de que me vaya cuando la llevaba de la manito a su nido "Jesús el Buen Pastor". Rebeca esperó el colegio toda la vida. Con seriedad ingresó a su aula "amarilla", sin mirar atrás. Y Daniela fue más que feliz. Desapareció de mi lado, se perdió entre los niños. Feliz, simplemente feliz de poder jugar más. No hubo lágrimas, ni preguntas de a qué hora regreso para recogerlas. Nada.
Esto me marcó por algún tiempo cuestionando mi maternidad. ¿O lo hice demasiado bien, que son maduras, seguras e independientes...o que estaré haciendo que ya no ven la hora de estar fuera de la casa?
Recordando que yo misma disfrutaba el aire del parque y todo lo que significara libertad, decidí no juzgarlas porque son como yo...libres...por la voluntad general de los pueblos y por la justicia de la causa que Dios defiende.
Este año escolar empezó igual. Los benditos "losútiles" son el valor agregado a la emoción de ir al colegio. Emoción para ellas. Desesperación para nosotros. Pero ahí se avanza.
Waner el año pasado tuvo su primer día de estudios superiores. Fue y regresó. La emoción es distinta. Se enfrenta con su disciplina, futuro y coeficiente intelectual, como decimos por aquí, " a la merfi". Es decir, en serio. Ya todo está en sus manos.
Hoy fue un primer día de clases especial. El mayor de nosotros, después de 17 años, tuvo su primer día de clases también. Rubén empezó a estudiar. Lo acompañé a la inauguración. Estaba emocionadísima. Este primer día, no sólo significa algo nuevo para él, sino también para mí y para nuestra familia.
No lo podía creer, después de casi 15 años de casados, con algunos sueños locos que tuvimos que mandar al manicomio, con metas alcanzadas con sangre, sudor y lágrimas y con un maduro entendimiento de la necesidad de prepararse, Rubén respiró profundo y decidió empezar a estudiar a la merfi.
Hubo un break. Los nuevos estudiantes merodeaban por ahí esperando su primera hora de clases. Minutos antes de empezar, Rubén se despide y se va. Como si nada. Otra vez se repite el cuadro. Me quedó parada como si nada empezara. Como si no se percataran que es un día importante, el primer día de un cambio definitivo. El primer día en que empiezas a salir de la ignorancia que hace perecer a quienes la poseen.
De aquí a unos años, me tocará estudiar a mí. Para ese, mi primer día, estos cuatro no saben lo que les espera. Creo que voy a hacer el teatro que ninguno hizo. Voy a llorar, porque celebraré que a mí también me tocará cruzar la puerta hacia algo mejor. Pero soy igual que ellos, no voy a llorar porque los dejo, al contrario, voy a llorar porque ese será otro tipo de libertad que me muero por experimentar. La libertad de ser estudiante.
¡¡Felicitaciones Rubeni!! ¡¡Estoy muy orgullosa de ti!!
Catylabella
4 comentarios:
Primera vez que la leo, y simplemente me atrapó. Muy buen post. Por cierto, ¿qué esta estudiando pastor Rubén? ... Saludos desde Arequipa
Hola Christian! Rubén está estudiando para ser Profesional en Teología con título universitario a nombre de la nación.
Gracias por tu comentario, puedes leer las otras notas, con algunas te vas a divertir y con otras vas a pensar...sería lindo que compartas este blog con tu gentita...
Dios te bendiga.
Catylabella
Que buen post caty, me encanto!!!
mi hijo en su primer día de clases lloró 3 días, al cuarto se le paso todo, ahora ya esta en el pre-school, despues de haber pasado por el nursery 1 and 2.
No sé porque ahora hay tantos grados??? en fin...el próximo año me tocará experimentar otra vez el 1er día, pero esta vez en un colegio más grande, con más niño, tengo fé que no llore y se sienta como pez bajo el agua.
Un beso y cariños a todos por casa, este post, simplemente me encanto. Have a nice day.
Pastora, simplemente me conmovió. Me gusta su estilo, espero seguir leyendo más de sus post que con el inglés, el esposo y el trabajo no puedo ahondarme en la redacción y publicar los míos propios.
Pero ya nos vemos más tardeee!!!
Dios nos siga bendiciendo en TODO!Como es SU DESEO!!!
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